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EL
HECHO FOTOGRÁFICO EN LA
MARACAIBO DECIMONÓNICA
Carmelo
Raydan.
Acervo Histórico del Estado Zulia.
Maracaibo. 2001.
I N T R O
D U C C I Ó N
El tema que aspiramos comenzar a esclarecer con la presente
investigación es el acontecer fotográfico en la ciudad de
Maracaibo, desde la llegada de esta técnica gráfica, en una
fecha que no pudimos precisar pero que debe hallarse en los
comienzos de la década de 1840 o poco antes, hasta los últimos
testimonios que localizamos de los fotógrafos que surgieron en
torno a 1880. Más un panorama general de los últimos 20 años
del siglo XIX, que en un principio pretendió ser una suerte de
epílogo, pero que se fue enriqueciendo paulatinamente de
información en algunos puntos particulares hasta llegar a ser
más que el remate inicial planeado. Todo esto vinculado con el
suceder económico, social, político, técnico y artístico, en
los ámbitos mundial, latinoamericano, venezolano y
maracaibero. |
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Las principales fuentes informativas que utilizamos fueron
cuatro: Bibliografía sobre historia económico-político-social,
del arte y de la fotografía en Europa, los Estados Unidos,
Latinoamérica, Venezuela y el Zulia; así como textos sobre
técnica fotográfica. Prensa diaria y no diaria de Maracaibo y
Caracas durante el siglo XIX. Observación directa de
colecciones fotográficas decimonónicas zulianas. Y entrevistas
con descendientes de nuestros viejos fotógrafos en estudio y
con coleccionistas.
Las partes en que se halla dividida la monografía son cuatro:
Un primer capítulo, donde se explican las razones que
produjeron el descubrimiento de la fotografía en Europa nor-occidental
durante la primera mitad del siglo XIX, el disímil desarrollo
tanto técnico como artístico que esta tuvo en el mundo de esa
época, así como su llegada e implantación en Latinoamérica y
Venezuela. Un segundo apartado, que trata sobre la situación
económica, social, cultural, urbanística y política de
Maracaibo desde 1830 hasta 1900; escenario en el cual se
movieron nuestros realizadores. Un tercer bloque, que es la
parte central de este trabajo, donde se busca reconstruir el
quehacer fotográfico maracaibero, desde el comienzo de la
década de 1840 o poco antes, hasta el desaparecer laboral de
los trabajadores de la cámara que se iniciaron al comienzo de
los años 80; y una visión global de las dos últimas décadas de
ese siglo, que a pesar de no tener en todas sus partes la
misma profundidad investigativa del periodo anterior, nos
proporciona datos muy importantes. Con relación a las imágenes
que se encuentran en el tercer capítulo es pertinente decir lo
siguiente, con excepción del fotógrafo Arturo Lares y de los
creadores que se mencionan en el punto llamado “Los Últimos
Años del Siglo”, de los cuales hay relativamente abundantes
obras y pudimos seleccionar para mostrar, del resto de los
autores investigados presentamos absolutamente todo lo que se
consiguió. Finalmente, el desarrollo teórico de este trabajo
termina con las conclusiones.
Las dificultades más serias con que nos encontramos en el
trascurso de la investigación fueron cuatro, de las cuales
logramos subsanar dos, y asumimos las otras dos como
limitantes de esta labor en las presentes circunstancias. La
total virginidad del tema de estudio en Maracaibo, en lo que
respecta a reconstrucción de lo acontecido, y lo poco
desarrollado que en general se encuentra en el país; realidad
ésta que nos impidió poder contar con el recurso de
bibliografía regional sobre la materia, nos dificultó mucho
conseguir asesoramiento con personas que tuvieron experiencia
en esta particular rama de la historia, y nos obligó a
comenzar a teorizar sobre lo sucedido en la ciudad partiendo
de cero. El hallarse en Caracas la mayor parte del material
hemerográfico y bibliográfico tanto zuliano como venezolano en
general que se conoce del siglo XIX, particularmente en la
Biblioteca Nacional y en la Biblioteca de la Academia de la
Historia; lo que nos impuso realizar numerosos viajes a la
capital del país, con los consecuentes gastos económicos y de
tiempo. El encontrarse en los momentos en que realizamos esta
tarea, los años 1996, 1997 y 1998, cerrado para los
investigadores por reorganización, el “Registro Principal del
Estado Zulia”, repositorio particularmente valioso al que no
tuvimos acceso; lugar que debe ser trabajado por quienes
deseen profundizar el presente esfuerzo. Y el no haber podido
hallar información bibliográfica ni en consultas con
especialistas, sobre un pequeño grupo de términos técnicos de
la fotografía antigua, que mencionan los textos de prensa;
carencia ésta la cual debe ser solucionada en futuras
indagaciones.
Por último, antes de concluir estas líneas, consideramos
obligatorio señalar cuatro factores sin los cuales la
realización de este trabajo hubiera resultado mucho más
azarosa, y sus logros de menor alcance. El haber tenido a
nuestra disposición la obra “Documentos para la Investigación
Histórica de la Fotografía y el Cine en el Estado Zulia”, de
los comunicadores sociales Tamara Lozada, Mauricio González y
Jaime Sandoval, voluminosa compilación ésta constituida por
textos extraídos de la prensa maracaibera entre los años 1840
y 1914, la cual nunca ha sido publicada desde 1983 en que fue
concluida, y de la que existe tan solo un reducidísimo número
de ejemplares fotocopiados; trabajo éste de verdadera
importancia para los estudiosos de varias áreas del saber, que
debería ser publicado. El haber podido revisar a gusto la
colección fotográfica Kurt Nagel, gracias a la generosidad de
su hacedor y propietario, la más amplia y mejor organizada de
las varias que pudimos examinar, verdadero tesorero
patrimonial que amerita alguna forma de apoyo oficial; de ese
archivo gráfico y de los datos que nos diera el propio Nagel,
obtuvimos una gran cantidad de elementos informativos que se
pueden ver plasmados en el tercer capítulo. El haber sido
usuarios del “Sistema de Servicios Bibliotecarios y de
Información de la Universidad del Zulia” (SERBILUZ), organismo
desde el cual en repetidas oportunidades nos comunicamos con
instituciones capitalinas y del extranjero; y donde también
pudimos hurgar con libertad el extenso y rico depósito
hemerográfico y bibliográfico que posee, habiendo sido para
nosotros especialmente provechosa la original y completa
colección del quincenario caraqueño de finales del siglo XIX y
comienzos del XX, “El Cojo Ilustrado”, que en sus anaqueles se
encuentra, de este conjunto particular de revistas obtuvimos
valiosos conocimientos y un buen número de fotografías. Y
finalmente, la guía y asesoramiento permanece de nuestro Tutor
Oficial, el Magíster en Historia con especialización en
estudio sobre Asia y África, así como profesor jubilado de la
Facultad de Humanidades y Educación de LUZ, Antonio Soto,
quien a pesar de no tener experiencia particular sobre el área
que nos ocupaba, se dedicó a estudiar Historia de la
Fotografía con nosotros, nos motivó en todo momento, y nos
señaló el camino a seguir en muchas ocasiones que perdimos la
brújula, en ese territorio apasionante pero que en ocasiones
puede ser umbroso, de la investigación histórica.
CARMELO RAYDAN
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